Puede que hayas escuchado esa frase muchas veces, expresada en sermones, conversaciones, estudios bíblicos, y en lo más profundo de tu corazón aún persiste la pregunta:
¿Qué es ser salvo por gracia?
Salvados por gracia no es otra cosa que esto: Un regalo inmerecido de Dios para cualquiera que reciba, acepte y confíe solo en la persona y obra de Cristo para la salvación, lo cual se demuestra a través de una obediencia creciente y empoderada por el Espíritu. Veamos un pasaje importante del libro de Efesios donde el apóstol Pablo explica este principio. Efesios 2:1-10
Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. 4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Si miramos detenidamente los versículos 1-3; el apóstol Pablo comenzó explicando que, debido al pecado y la desobediencia, estábamos espiritualmente muertos, siguiendo el curso natural de este mundo, como sigue ocurriendo a nuestro alrededor hoy en día. Podemos ver cómo el mundo vive en la oscuridad y sin pensar en su futuro eterno. Formábamos parte de ese mundo, puede que ahora no lo sienta, pero fuimos sacados de él por la gracia de Dios.
1- Necesitábamos resurrección (vv. 4-8). Imagina esta imagen: mientras vivíamos sin Cristo, nuestro espíritu estaba en la tumba. Por pecar, el espíritu se desconectó de la fuente de su vida, Dios.
2- Necesitábamos vida. Jesús nos trajo esa vida de nuevo. Su sacrificio y resurrección fueron aceptados por Dios y, como resultado, Dios perdonó todos nuestros pecados y, a través de Jesús, nos devolvió la vida espiritual. Hemos resucitado de nuestra tumba espiritual.
Siempre debemos recordar que este es un regalo inmerecido. No hicimos o podríamos hacer cosa alguna para ganárnoslo. No estábamos pensando en Dios cuando Él decidió rescatarnos. Él fue quien se movió y nos amo primero.
¿Cuál es el objetivo de esa gracia?
"para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, "
Efesios 3:17
Cristo es el objeto de nuestra fe, habita en nosotros a través de Su Espíritu y media por nosotros ante el Padre, y desea que confiemos en Él incondicionalmente, porque nos ama. Debido a ese amor inmerecido, debemos rechazar el orgullo y la jactancia (v-9). No hicimos nada para merecerlo y sin Jesús no podríamos vivirlo. Toda la gloria es para Él.
Podemos ver la evidencia de Jesús (v-10) en nosotros cuando nuestras acciones y actos cambian a bien. No somos nosotros quienes las hacemos, son el fruto de Jesús viviendo a través de nosotros. Nuestros corazones han cambiado y las señales de salvación se ven en nuestra obra, que es Su obra. Solo la obra de Jesús puede salvarnos, solo Él sabe cómo guiarnos.
¿Cómo cultivamos ese amor?
Nunca debemos olvidar que Jesús prometió que nunca nos dejará ni nos abandonará. Siempre estará en nosotros. Nunca cambiará de ser ni sus actitudes, pero es nuestra responsabilidad conocerle, conocer su amor, sus mandamientos, y la manera de hacerlo es por lo que el apóstol Pablo expresa en Romanos 10:17;
"Así que la fe viene de oír, y oír a través de la palabra de Cristo."
Debemos estudiar la Biblia a diario, debemos mantenernos conectados con Él en la oración. Debemos desarrollar una relación personal con Él porque el fin de esta gracia, el fin de esta fe es nuestra salvación, es nuestro futuro eterno con Él.
Recibiremos un nuevo entendimiento y, con el tiempo, Dios se revelará ante nosotros en toda su gloria y por toda la eternidad.
Entreguemos nuestros corazones a Él y dejemos que Él viva su vida a través de nosotros en fe.
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