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No Elijas El Mal Camino

La vida se compone de toma de decisiones. Es algo que no podemos evitar. Al momento en que el sol alumbra por la ventana tenemos que tomar la decisión si nos levantamos o seguimos en la cama. Decidimos que ropa usar ese día y que desayuno tenemos. Si analizamos, nosotros estamos tomando decisiones constantemente, muchas de ellas automáticas y otras necesitan mas cuidado y razonamiento. La destreza de tomar decisiones es vital para el desarrollo saludable del ser humano.


Diariamente se están recibiendo invitaciones que requieren una decisión sabia y prudente, para evitar futuras complicaciones. Esto es bien evidente en los jovenes que constantemente están recibiendo presión de grupo. Es importante que la juventud, encuentre en la sabiduría fundamentada en el temor de Dios, el discernimiento que les ayude a mantenerse en una vida de rectitud.


Tomemos entonces un momento para analizar el desafío que representa las presiones de las amistades para participar en actos que deshonran a Dios, su peligro y como se deben evitar a toda costa. Para esto tomaremos como referencia el libro de los Proverbios.


Proverbios 1:7-1


7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. 8 «Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre, 9 porque adorno de gracia serán en tu cabeza, y collares en tu cuello. 10 Hijo mío, si los pecadores intentan engañarte, no lo consientas. 11 Si te dicen: “Ven con nosotros, pongamos asechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo al inocente; 12 los tragaremos vivos, como el seol, y enteros, como los que caen en la fosa; 13 hallaremos toda clase de riquezas, llenaremos nuestras casas con el botín. 14 Ven, une tu suerte a la nuestra y hagamos una bolsa común entre todos”, 15 tú, hijo mío, no vayas en el camino con ellos, sino aparta tu pie de sus veredas, 16 porque sus pies corren hacia el mal, se apresuran a derramar sangre. 17 En vano es tender una red ante los ojos del ave, 18 pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, contra sí mismos tienden la trampa. 19 Así son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores.


La palabra sabiduría no es lo mismo que inteligencia. Con la inteligencia podemos entender y comprender algo, pero la palabra sabiduría no es otra cosa que tener una conducta prudente y un conocimiento profundo. El escritor nos exhorta a buscar esa sabiduría comenzando en la fuente de la misma, Dios mismo. Cuando él menciona el temor a Dios como la fuente principal de la sabiduría no lo hace con el sentido de tener miedo o inquietud, mas bien se refiere a una reverencia, un respeto y por lo tanto una obediencia. Todo el que desee alcanzar sabiduría debe comenzar con la reverencia a Dios.


El joven sabio aprende a respetar y a honrar a Dios por medio de una conducta conforme a sus mandamientos. Cuando sabe respetar la instrucción que viene de un padre celestial que quiere adornar nuestras vidas con su gracia. El cultivo de la sabiduría nos conduce a tomar decisiones sabias y a discernir entre las influencias positivas y negativas.


En el pasaje bíblico podemos ver como una invitación que en apariencias les va a traer ganancias para sus tesoros es solo una trampa de muerte. Podemos comparar esa invitación con lo que hoy en día pasa a diario en las escuelas. Invitaciones a probar las drogas, el alcohol, el sexo y todo aquello que en apariencia luce bueno pero que solo conduce a una trampa.


El pasaje es enfático en llamar para que se eviten las conductas de alto riesgo que llevan a la perdición y desobediencia. Esos malos actos y malas decisiones que hoy se toman, traerán unas consecuencias que duraran toda la vida y dejaran unas marcas que muchas veces servirán de tropiezo para tener una vida de provecho y satisfacción.


El pasaje nos insta a resistir las presiones de los insensatos que muchas veces son las personas con las cuales nos relacionamos todos los días. El pasaje nos exhorta a permanecer en los caminos de Jehová para vivir en paz y bajo su protección divina.


El temor de Jehová solo se alcanza cuando Jesucristo reina en nuestros corazones. Todo comienza con aceptar su salvación y autoridad sobre nosotros. Cuando por fe nos acercamos y creemos en su amor y obra, cuando buscamos su rostro en oración y la lectura de su palabra. Cuando decidimos que El es lo primero en nuestra vida y todo lo que hacemos lo dejamos en sus manos y nos dejamos guiar por su espíritu. Muchas veces Dios nos confrontara con alguna decisión en la que tenemos que decidir quien es mas importante, amigos y amigas, relaciones sentimentales, desiciones de vida o nuestro Dios. Muchas veces nos encontraremos perdiendo amistades y relaciones por amor a Cristo. Amistades que Dios sabia nos iban a traer malas consecuencias, relaciones sentimentales que nos iban a alejar de Cristo.


Nuestro Dios es un Dios celoso de sus ovejas y cuando como ovejas obedecemos sus instrucciones, las bendiciones y relaciones que El nos trae, son mucho mas satisfactorias que todo aquello que nuestras malas amistades nos pueden ofrecer. No permitas que nada o nadie ocupe el primer lugar en tu vida, el lugar de Dios en tu corazón. Cuando con valor rechazas proposiciones que en apariencia parecen buenas pero en realidad son insensatas, honras a Dios y El te bendecirá por eso, por haber decidido mantenerlo en el trono de tu vida, como tu guía y redentor.


Permanezcamos en los caminos del temor de Jehová para vivir en paz y en la seguridad de su protección.


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