INMERSO

EL JONAS DENTRO DE TI

La sociedad en que vivimos está constantemente enviándonos mensajes de individualismo y mejoramiento propio. Estamos viviendo una época en que el "yo" es lo más importante. Como cristianos muchas veces nos preguntamos; ¿estamos imitando al mundo o en verdad estamos obedeciendo a Dios en todo lo que El nos ha encomendado?


En la Biblia podemos encontrar muchos ejemplos de personas que en un momento u otro trataron de manipular a Dios cuando fueron llamados para hacer algo. Deseaban mantener su individualismo. Uno de ellos fue Moises. Dios lo llamo desde la zarza y le encomendó una labor y aunque no se negó por completo, trato de presentar sus razones para no hacerlo. Yo soy tartamudo, fue lo primero que dijo y luego siguió presentando mas razones. Quiso negociar con Dios.


Lo que Moises y nosotros también olvidamos es que Dios no puede ser burlado, ni engañado. Cuando comenzamos a dar excusas, los que se están perjudicando somos nosotros, pues nos estamos perdiendo la bendición que se recibe al obedecer. Dios sabe hasta donde podemos llegar y cuanta ayuda el necesita darnos.

a river running through a rocky area with mountains in the background

¿Cuantas veces nos hemos visto analizando nuestra vida y nos damos cuenta de que pudiéramos estar mejor? ¿Cuando fue que nuestra vida comenzó a deteriorase? Dios nos ha creado con un propósito y en el transcurso de nuestra vida recibimos alguna instrucción que vino de Dios. Nos ordeno dejar una relación que no convenía, nos dijo que no nos adelantáramos a hacer un negocio, nos llamo a servir en algún momento, pero como siempre hacemos, nuestra mente analítica quiso estudiar todos los ángulos y posibilidades que podrían pasar si obedecíamos y encontramos que no convenía a nuestros planes. En ese ejercicio decidimos que había que mejorar el plan de Dios.

Es muy importante y deseo recalcar que cuando nos encontramos en esa situación es necesario refugiarnos en Dios. Buscar su presencia en oración y permitir el Espíritu Santo trabajar en nuestros corazones. De no hacerlo así, el enemigo seguirá alimentando nuestros pensamientos con mas razones y mentiras para no obedecer. El espíritu seguirá llamando nuestra atención con una voz audible a nuestra conciencia, la cual seguirá perdiendo fuerza a medida que seguimos dando razones para no obedecer. Al tiempo nuestro corazón se volverá sordo a esa voz y perderemos la sensibilidad de sentir y escuchar a Dios.


Moises se mantuvo en comunión y fue convencido por Dios y su corazón se torno obediente, su obediencia trajo beneficios no solo a su vida sino a toda la humanidad.


Por otro lado encontramos a Jonas, llamado a predicarle a un pueblo que él consideraba sus enemigos, pero para Dios eran su creación y los amaba. Jonas no escatimo en nada para correr de delante de la presencia de Dios. Tenia que ir al norte y el se fue para el sur en un barco. Quería escapar de su conciencia y se puso a dormir en medio de la tormenta. Quiso escapar de su responsabilidad y prefirió perder la vida pidiendo que lo lanzaran al mar. Su testarudez lo llevo al fondo del mar dentro de un gran pez. Cuando ya no tenia más opciones, entonces hablo con Dios.


Su corazón nunca estuvo dispuesto a obedecer, fue obligado, pues el propósito de Dios siempre se va a cumplir. Su actitud no lo dejo disfrutar de la belleza de su trabajo. Su predicación convirtió a millares, un pueblo entero vino a los pies de Dios en obediencia. Se perdió el haber hecho amistades y relaciones hermosas. Se perdió el enseñar el amor de Dios a un pueblo gentil. Prefirió sentarse a la orilla del camino a esperar enojado con Dios, un castigo que nunca llego.


Es de suma importancia para todo cristiano el mantenerse en comunión y contacto con Dios. En alguna medida u otra todos tenemos un Jonas en nuestros corazones. Siempre que Dios nos llama a hacer algo, nos mueve de nuestra zona de seguridad y comodidad. Es entonces que comenzamos a analizar y analizar. Si dejamos que ese Jonas tome control de nuestros pensamientos terminaremos en ruina espiritual y después de muchos años perdidos nos veremos arrepentidos de no haber obedecido cuando Dios nos llamo al principio.


Los llamados e instrucciones de Dios a veces son para hacer cosas sencillas, que en el momento no lo vemos como importante pero que al transcurrir el tiempo nos traen bendición. Dios nos llama a algunos al ministerio pastoral pero decidimos establecer un negocio y donar mucho dinero para que otros prediquen. Dios nos dice que ese compañero o compañera no es nuestra pareja pero nos casamos de todas maneras. Es lamentable ver las consecuencias de la desobediencia. Y recordemos que cuando ponemos condiciones a Dios para obedecer estamos siendo desobedientes pues obediencia a medias es pura desobediencia.


Dios nos llama a no ser individualistas ni egocéntricos, nos llama a ser diferentes:


"No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." Romanos 12:2 RVR 1995


La obediencia trae a nuestras vidas las bendiciones que Dios ha establecido darnos pues cumplimos con el propósito para el cual fuimos creados. Creados para ser bendecidos, sostenidos y cuidados por un Dios amoroso que solo quiere darnos lo mejor.


Y ahora pregunto; ¿cuan grande es el Jonás de tu corazón?

© 2026 INMERSO